Chico-gay-1

Soy Nahuel y esta historia comenzó hacer 3 años cuando tenía 18 años.

Mis padres se habían divorciado hace varios años ya que hacía mucho que no se llevaban bien.

Siendo hijo único vivía en casa con mi madre, y los fines de semana los pasaba con mi padre.

En ese momento mi padre tenía 43 años, no era muy asiduo al gimnasio por lo que no estaba en forma. Era alto, cabello oscuro, un poco gordo y bastante peludo. Recuerdo haber estado acomplejado por mi falta de pelo. Yo tenía cabello castaño claro, piel pálida, ojos color cielo como mamá y era delgado, además de medir 1,60 m por lo que se podría decir que no tenía una apariencia física muy masculino.

Debido a las vacaciones estaría durante 1 mes con mi padre solo él y yo en su casa de playa.

Los veranos con mi padre eran muy divertidos, íbamos a pescar, a la playa, jugábamos unos partidos de fútbol, me llevaba a conocer sitios nuevos, a comer a restaurantes elegantes y siempre acabábamos hablando de mujeres: lo pasábamos bien.

El primer día de vacaciones fuimos a la playa, y después fuimos a comprar para cocinar carne asada, mi padre compro muchas cervezas para beber juntos.

Después de comer y bebernos 4 latas de cervezas cada uno, nos tiramos en los sofás a descansar. Los dos estábamos solos con bañadores puestos.

Al estar sentado frente a mi padre pude ver que uno de los huevos de mi padre casi se escapaba por su bañador

Se veía que era grande, gordo y bastante peludo. No sé porque no podía dejar de mirarlo, nunca había sentido curiosidad por ver a otros hombres desnudos, de hecho tuve novias y nunca vi de esa forma a ningún chico, pero ahí frente a mi padre no podía quitar la vista de ese huevo que se asomaba, y sin poder evitarlo también me percate que su pene se dibujaba perfectamente en el bañador, reposaba sobre su muslo, y se notaba perfectamente, se notaba que estaba en reposo pero era un pene de buen tamaño. Mi propio pene se empezó a ponerse duro viendo cómo era la polla de mi padre.

Tome una almohada del sofá e intente taparme para que mi padre no se diera cuenta de que en ese momento tenía el pene erecto.

– ¿Que pasa hijo? ¿ el calor te la pone dura?- pregunto entre risas.

– Papa… – estaba muy avergonzado –

– A tu edad me la pasaba con erecciones – dijo queriendo animarme-

-Estaba pensando en algo y de repente…

– No pasa nada, es normal a tu edad, pero… – he hizo una ligera pausa- ¿hay algo que quieras contarme? Ya sabes que puedes ser sincero conmigo.

– ¿Qué?- dije sorprendido- no entiendo a qué te refieres

Me miro a los ojos y me dijo:

-¿Te sientes atraído por los hombres? puedes confiar en mi y decírmelo.

– ¿Que… no, claro que no. Pero, Que dices?

– Bueno Nahuel, sabes que yo siempre te querré.

-Okey, pero no soy gay

– Y entonces… -hizo otra pausa para tragar saliva y soltar-¿por qué se te paro mirándome la entrepierna? ¿o crees que no me he dado cuenta?

Me quería morir en ese instante, no sabía ni que decir, ni que hacer, solo quería salir corriendo, pero lo único que hice fue quedarme petrificado y apretar mas la almohada que me tapaba el pene.

– Nahuel- dijo mi padre intentando tranquilizarme- está bien, no pasa nada. Solo quería saber si estaba todo bien, supongo a tu edad es normal. Dejemos lo pasar.

Yo no podía verlo a los ojos, pero casi en un susurro conteste:

– No sé qué me paso, pero es que se te ve los huevos y no pude evitar mirarlos, se ven tan grandes y tan peludos, no sé… creo que ha sido curiosidad.

Mi padre estuvo callado unos segundos, supongo que asimilando lo que le había dicho y respondió:

– No sabía que se me escapa el miembro, pero este bañador es pequeño, y la verdad es que tengo unos buenos huevos y además llevo ya cinco días sin correrme y los tengo cargados.

– Papa!!!

– ¿Qué? para una vez que nos ponemos a hablar de sexo… Ya que dijiste se veían tan bien, ¿quieres verlos mejor?

Yo no podía hablar, y sin darme tiempo a reaccionar mi padre se levantó del sofá se bajó fácilmente el bañador y se quedó sentado en el borde, dejando sus enormes pelotas y su pene colgando.

Mis ojos no se podían creer lo que veían, su polla era gorda y reposaba dormida sobre dos enormes bolas que parecían dos pelotas de billar peludas. Entonces se tumbó contra el respaldo del sofá y me miro con una sonrisa de orgullo.

– Papa… – Le dije

– Esta bien, somos hombres ¿Que te parecen los huevos de papá?

– … nunca había visto unos huevos que no sean los míos, pero son muy grandes- dije

-Yo te mostré el mío, al menos deja de taparte.

Quite la almohada de mi erección.

– Ya veo- dijo mi padre riendo- tienes un pene muy duro.

-Papa, no sé qué me pasa pero no me puedo creer que quiera – el me interrumpió –

– ¿Quieres tocarlos?

– No se papa, creo que esto está mal.

El me tomo la mano y me condujo hacia el sofá poniendo mi mano en su miembro

-No pasa nada, no es como si fuésemos a decirle a alguien – dijo mientras movía mi mano de arriba a abajo sobre su miembro

-Ahh hijo sigue así, hazlo tú solo

Seguí masturbándolo mientras mi corazón latía cada vez más rápido y pensaba lo grande que se veía, parecía medir 22 cm y era muy ancha, estuve haciéndolo varios minutos hasta que me decidí y comencé a ponerme de rodillas frente a mi padre, él abrió más las piernas e hizo un gesto con la cabeza invitándome a tocarle. Acerque mi mano y examine esos enormes huevos, eran pesados y no me cabían en una mano, y acerque la otra. Mi padre suspiraba con mis caricias mientras gemía. Con una mano agarre su verga y empecé a masturbarle despacio, bajando su piel y dejando al descubierto un rosado prepucio que ya empezaba a brillar por el precum que brotaba. Mi padre recibía mis caricias con los ojos cerrados y soltando gemidos, acariciaba su barriga un poco grande y su peludo pecho cuando el comenzó a acariciarme el cabello, lo que hizo que me motive y crecieran mis ganas de continuar. Me puso tan caliente que acerque mi boca y pase mi lengua por su glande. Lo que hizo que mi padre bufara como un toro. Sabia salado su precum y me gusto, así que abriendo la boca todo lo que pude metí su pene has que la mitad entró.

– Que gusto- soltó entre gemido- no pares, me matas de gusto.

Yo seguía engullendo con ganas todo su miembro, notando como palpitaba y se endurecía, el presemen emanaba como una fuente y yo lo devoraba, su sabor salado me hacía ponerme mas y mas caliente.

Sus gemido iban en aumento y a mi me gustaba saber que estaba haciéndole disfrutar de tal manera.

– Apriétame los huevos- grito de golpe.

Yo los apreté un poco, y seguí con la mamada.

– Me voy a correr, chupa más rápido

Lo hice lo más rápido que pude

– Así – grito- no sean nena, hazlo con fuerza y habré más la boca, nada me excita más que una puta

Me enojo un poco su forma de hablar pero tire de sus pelotas, las apreté y las retorcí, entonces mientras con una mano retorcía uno de sus pezones, apretó mi cabeza contra su gran falo haciendo que entrase entera en mi garganta impidiéndome respirar y empezó a soltarme chorros de cálido semen que recibí y comencé a tragar.

Cuando soltó mi cabeza, y mientras mi padre se recomponía de la gran corrida que había tenido, yo seguí recogiendo los restos de semen que quedaban y lo que había goteado en sus huevos aprovechando para lamerlo. Cuando termine, lo miré a los ojos desde abajo.

Mi padre me acaricio el cabello, me beso en los labios y susurro mientras sonreía:

– Te he dicho ya que me encanta tener un hijo gay.

– Papa que ya te he dicho que no soy gay.

Puso su dedo en mi boca, para que no siguiera hablando y me dijo:

– A partir de ahora si eres gay, y te vas a dedicar a beber mi semen y jugar con mis pelotas siempre que te lo pida y luego te voy a romper el culo y te voy a coger como una puta, ¿entendido?

Yo solo pude asentir ruborizado, nunca lo vi hablando de esa forma.

– Y ahora llama a tu madre y dile que te vienes a vivir conmigo y que mañana pasamos a buscar tus cosas- me dio un beso largo y se fue al baño dejándome con semen en los labios y una erección en los pantalones.

Micro relato extra del día siguiente

A la mañana siguiente fui a desayunar y veo a papa tomando café el me vio y dijo:

-Ya le has dicho a tu madre que te quedas conmigo.

– Si – Le dije nervioso – pero no se lo tomó bien…

– Es normal, yo hablaré con ella luego

– Papa, sobre lo de ayer…

-Tenemos 2 horas para poder divertirnos antes de que deba ir a la reunión de la empresa.

Él se levanta, se acerca, comienza a besarme bruscamente y me llevó a su cuarto a base de forcejeos dejándome en su cama mientras el abre mis piernas, lo aparte diciendo:

-Papa, no creo que debamos seguir haciendo esto

-No te preocupes hijo, ves esto- dijo tocando se el pene- me gusto lo que hicimos y a ti también, te diré lo que vamos hacer… Yo te voy a meter el pene hasta que esté satisfecho y tú gemirás como la puta que eres

Y luego comenzó a desvestirme dejando desnudo mi cuerpo, colocándome boca abajo y lamiendo mi oyó con habilidad

– Pap… ahh… papa, es-espera

Continuo lamiendo y comenzó a penetrar mi ano virgen con sus dedos, lo que causó que me excitara como nunca lo había estado antes

-Ahh papá

– ¿Hijo, quieres que te llene el culo de mi semen?!!- dijo mi padre mientras preparaba mi culo para su disfrute.

Asentí tímidamente mientras el desabrochaba su cinturón, y sacaba su venoso pene erecto

-¡Dilo con palabras!

-Papa, me… mételo dentro

– Ves, no es difícil ser sincero

El sonrió y me fue metiendo su gran pene lentamente. Yo estaba llorando de dolor, por lo que el para callarme me metió sus dedos en la boca diciendo:

-Ahh Ya te gustará

Empezó a bombear, rozando mi próstata, solo se podía escuchar el sonido de succión en la habitación.

Mi padre me embestía como toda una bestia mientras gemía y me besaba. Sentía su calor y los latidos de su pene en mi interior.

-Ahhh hijo tu culo es mejor que el de tu madre por mucho, es tan flexible y apretado.

Mientras me desvirgaba el aumentaba la intensidad de sus movimientos a tal punto de hacerme sonreír del éxtasis que provocaban sus embestidas.

-Papa me corro!! Ah! ah!…

-Yo también – dijo- y te voy a llenar de leche ese culo de nena que tienes!

Luego de eso sentí como me llenaba con su semen húmedo, caliente y viscoso. Mi pene arrojaba chorros de semen sobre la cama y el llenaba mi esfínter como su semen.

Nos quedamos de esa forma sin movernos, con su pene dentro mío durante 20 minutos y luego fue a bañarse para ir a su reunión.


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